Artículo publicado originalmente en Plan V.

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Cuatro jóvenes dirigentes indígenas abren su visión del mundo a la luz de su propia historia, cultura y tradiciones. Escuchar su pensamiento libre es parte de un ejercicio necesario para conocer parte del camino que recorrerá el movimiento en los años venideros.
29 de agosto del 2016
ANDRÉS ORTIZ LEMOS Y KOWII INKARRI
Afines en lo universal. Existen diversas culturas, con particularidades y notables diferencias entre ellas. Sin embargo, todos los grupos humanos en cualquier momento de la historia tienen elementos comunes. Uno de estos elementos fue teorizado por Aristóteles tres siglos antes de nuestra era, en su obra La Política, y se refiere a la definición de la especie humana como Zoon politikón, que algunos traducen como animal político, o ser vivo social. Para Aristóteles, dado que nuestra especie goza del lenguaje articulado, y busca vivir bien (universalmente, pues no se encontrará jamás una sociedad cuya máxima aspiración sea “el mal vivir”), tenderá por su propia naturaleza a diversas estrategias de organización de comunidades que confluya en la creación de un espacio de consensos sociales que puede ser definido como el Estado. Ambos conceptos, Estado y Política deben ser entendidos aquí no desde las estructuras burocrático institucionales que las representan en nuestros días, sino desde una perspectiva filosófica y conceptual.

Para Aristóteles, todos los miembros de la especie humana tienen en común esto: su tendencia a organizar las relaciones sociales desde comunidades y conjuntos de comunidades, y la idealización de una sociedad amplia en que sus aspiraciones puedan ser cumplidas plenamente (es decir “vivir bien”). En un contexto como el ecuatoriano, donde varias cosmovisiones comparten el mismo territorio, los pormenores de esta tendencia adquieren características especiales, y más aún cuando la Constitución incluye el concepto de Estado Plurinacional. Bajo esta perspectiva debería ser obvio un entendimiento variado de los conceptos, a nivel filosófico de Política y Estado. La realidad sin embargo ha sido bastante diferente. La Revolución Ciudadana ha ofrecido una visión etnocentrista de lo político, donde los grupos indígenas han tenido que ver con desilusión cómo sus propias propuestas han sido menospreciadas una y otra vez y donde ha existido un contexto constante de exclusión y persecución hacia su propio entendimiento de lo comunitario, y sus particulares visiones de lo que significa “vivir bien”.

Como es imposible entender estas dimensiones fuera de la esfera de las comunidades, buscamos dialogar con personas cuyas vidas transcurren sumergidas en las cosmovisiones indígenas, pero que al mismo tiempo entienden las categorías occidentales de lo político.

De este modo, se mantuvo una conversación con jóvenes líderes indígenas, quienes defienden las tradiciones de sus comunidades, pero a la vez están formándose en espacios universitarios y por lo tanto entienden las características de la política moderna. Se conversó con Sisa Contento, del pueblo Saraguro, dirigente de jóvenes de la Ecuarunari; Lilian Herrera, de la nacionalidad Panzaleo, de la Unocan, en la provincia de Cotopaxi; Rumy Yumbay, de la provincia de Bolívar, del pueblo Waranka, y dirigente de jóvenes de la Coanie; y Sofía Fuentes, joven militante otavaleña.

Genealogías de lo político. La primera temática que conviene abordar se relaciona con la definición de Política, en el sentido filosófico del término. Es decir, cuáles son los equivalentes ancestrales de esta idea en los entornos tradicionales de los jóvenes líderes indígenas y en qué medida esta puede impactar las perspectivas formales-institucionales del concepto. La joven dirigente Sisa Contento, afirma que a nivel de las comunidades indígenas locales existen “políticas de vida”, elementos complejos que incluyen todas las relaciones de una comunidad. La idea lingüística de lo político, para ella, estaría asociada al ayllu, que también se traduce como familia, aunque, por supuesto, excede el ámbito del núcleo parental y se difunde a la comunidad extendida. Sisa explica esta idea de manera más específica: “por ejemplo, en Saraguro tenemos un consejo de ayllus, donde tienen la potestad y el poder para hacer justicia indígena. Se unen cuatro comunidades para tener más fuerza. Y de las cuatro comunidades sacan los cabildos que decimos, los presidentes de la comuna, y arman otra directiva, que ahí mismo van a representar a los cuatro ayllus, llamado un consejo de ayllus. Ellos tienen la potestad de castigar o felicitar a los miembros de la comuna”.
Los jóvenes dirigentes indígenas hacen un cuestionamiento de fondo a la democracia occidental pero también a parte de sus dirigentes.

Al tratarse de líderes jóvenes con formación universitaria, todos los dirigentes con los que se dialogó coinciden en reconocer los nexos de las nociones indígenas de política con las ideas modernas y occidentales de la misma. Por ello no dudan en mostrar ejemplos ícono de impacto de las nociones de ayllu ancestrales con la vida política de la historia del Ecuador. En palabras de Rumy Yumbay: “nosotros, como movimiento indígena aparecemos en el plano político a partir del levantamiento indígena de 1990. Pero previo a eso, el movimiento, que tal vez no estuvo constituido como tal, tenia de alguna manera un proceso, de muchos años atrás. Por eso es que Transito Amaguaña se vinculó al Partido Comunista de Ecuador. Entonces tenemos ese vínculo apegado a la lucha. Tránsito Amaguaña supo entender que la pelea aquí es por la igualdad, la lucha es entre ricos y pobres. Y nosotros en ese plano, aparte de ser pobres éramos los indios, entonces yo creo que desde ahí nosotros vamos entendiendo, de alguna manera, nuestra visión”.

El liderazgo. Por la referencia a figuras históricas desde su relato como comunidad, se entiende que la noción de liderazgo va de la mano con la idea de Política. En este sentido la perspectiva indígena es muy diferente a las estructuras occidentales basadas en el individualismo. Rumy Yumbay plantea: “nosotros seguimos manteniendo que el liderazgo tiene que ser colectivo, no creemos en salvadores, no creemos que una persona sea la que guía, no creemos que una persona es la que tiene la razón. Esa es la fortaleza. Nuestras organizaciones no ponemos en manos de una persona la decisión, más bien se trata de ir consensuando todo. Por eso la Conaie tiene bastante fuerza en las acciones que ejecuta, porque no son decisiones aisladas, son decisiones consensuadas, en cada provincia, en cada pueblo, para que eso tenga la fuerza, para que sea capaz de sostenerse”.

Lilian Herrera plantea: “un dirigente puede estar dos años, máximo dos años…no hay reelección indefinida, porque se supone que somos una comunidad en la que podemos aportar ideas”.
La elección y atribuciones de los líderes también contrastan con las perspectivas de poder del liderazgo occidental. Lilian Herrera plantea: “un dirigente puede estar dos años, máximo dos años…no hay reelección indefinida, porque se supone que somos una comunidad en la que podemos aportar ideas y en la que no todo mundo tiene que estar en el poder. La comunidad es una sola, somos una sola fuerza, pero ninguno de nosotros puede, digamos, llevar un poquito más de las partes… es igualitario, entonces sería democrático más o menos. Todas las comunidades que se encuentran a alrededor, o bajo una organización, que sería la Unocan, bajan a la organización y elegimos de todas las comunidades un dirigente”. RumyYumbay confirma lo que dice su compañero: “nosotros seguimos manteniendo, que el liderazgo tiene que ser colectivo, no creemos que una persona es la que guía, no creemos que una persona es la que tiene la razón. Por eso creo que es importante ir reivindicando esto, para no caer en estas prácticas europeas, como la democracia formal (de élite)”. Los liderazgos históricos, también fueron fuertes por la noción de “liderazgo compartido”, mencionada antes y heredada en los movimientos contemporáneos. Lilian Herrera: “mama Dolores Cacuango se organizaba con unas tres personas, estaba creando una manera de organizar, entonces desde ahí, yo creo que surgen estas formas en las que nosotros elegimos a nuestros dirigentes”.

La crítica reflexiva. Por causa de la naturaleza de sus propias tradiciones organizativas, los jóvenes líderes tienen suficiente flexibilidad para el ejercicio de la autocrítica, y la posibilidad de cuestionar elementos de su propia realidad. Rumy Yumbay propone “también se corre el peligro de una élite, un apartado de gente nuestra que se han alejado de las visiones comunitarias. Bueno la sociedad misma es una sociedad bastante discriminatoria. Las decisiones las toman los mayores y de alguna manera dentro del movimiento indígena se ha venido cayendo en estas prácticas. Entonces nosotros les decimos que una de las tareas, ya refiriéndonos a lo que nosotros aspiramos, es que el sector de la juventud sea realmente tomado en cuenta, como un actor, como un sector estratégico de cambio, de renovación, de ir refrescando constantemente los cuadros diligenciales en el movimiento indígena, crear jóvenes críticos que tengan los elementos suficientes para poder analizar la situación, no caer en los errores que tal vez se ha caído antes , aprender de la historia y así sostener los planteamientos del movimiento indígena”. Evidentemente los jóvenes indígenas están listos para asumir nuevos desafíos, desde la combinación entre tradición y entendimiento de las cambiantes realidades de la modernidad.

La educación bilingüe. Otro de los elementos centrales en cuanto al entendimiento de lo Político, tanto en conversaciones con dirigentes indígenas nacionales (en otros espacios), cuanto desde el diálogo con los jóvenes líderes, es la educación. Particularmente aquel tipo de educación que considera a las lenguas nativas como eje del proceso de aprendizaje. En este sentido todos coincidieron en criticar a la estructura de la revolución ciudadana, Lilian Herrera considera que “la educación bilingüe era muy importante. Más allá de las materias que hoy en día se recibían se podía ver la conexión entre nosotros mismos y los muchachos de la comunidad, y en los que hablábamos sobre la conservación de nuestras lenguas, el idioma mismo. Entonces el hecho de que, por ejemplo, hoy en día aparezcan las escuelas del milenio, ya no es lo mismo. Por ejemplo en mi organización se está haciendo una escuela del milenio, pero es una escuela que está a mucha distancia de todas las comunidades que están a su alrededor, entonces es muy difícil que vayan los compañeros. Entonces yo creo que, por ejemplo, ahí en las escuelas del milenio te dan un mes así de kichwa, pero te dan, así como una materia […], como una materia de inglés digamos, pero lo esencial de la educación bilingüe, yo creo que es sostener la conservación del idioma. Entonces la conservación de la educación bilingüe es muy importante, mucho más allá de solo el tema del idioma”.

“Queremos una educación distinta. Una educación que recoja todos nuestros valores, que recoja toda nuestra tradición, que recoja toda nuestra filosofía de vida”.
Rumy Yumbay añade elementos críticos al respecto de la educación bilingüe: “yo quisiera topar ahí algunos temas, nosotros, y hablo de los líderes de los noventa, queremos una educación distinta. Una educación que recoja todos nuestros valores, que recoja toda nuestra tradición, que recoja toda nuestra filosofía de vida, y que esa educación sea la que se imparta a las futuras generaciones. Porque en ese momento ni siquiera contábamos con profesionales, no contábamos con gente que se iba a las universidades, no teníamos el derecho a entrar a las escuelas. Y si fue un acto… una cuestión reformista la que conseguimos, pero fue importante, porque de alguna manera la educación bilingüe si favoreció para que el sector indígena vaya, de alguna manera, superando el analfabetismo, por ejemplo. A partir de ahí es que recién empezábamos a entrar a los colegios, a las escuelas, porque el tema de las universidades es más reciente. De ahí que el Estado, que el gobierno institucionalizó esa instancia. La educación bilingüe fue un tema que nosotros no siempre supimos manejar, porque se creó de alguna manera la burocratización de nuestros propios indígenas, los que ejercían la educación bilingüe, los que estuvieron a cargo de la educación bilingüe, como digo, se creó una élite”.

Sisa Contento continúa la discusión y plantea la gravedad del debilitamiento de la educación bilingüe en las comunidades: en el pueblo Saraguro ahora vemos jóvenes que ya no sabemos kichwa, a diferencia del centro y del norte, los del sur ya casi no hablamos kichwa, a excepción de algunos mayores”.

Los jóvenes con quienes dialogamos denuncian la manera en que el gobierno de la revolución ciudadana ha erosionado y casi extinguido la educación bilingüe. Así, en palabras de Lilian Herrera: “por supuesto, se sigue estudiando. Por ejemplo en las comunidades de mi organización hay una escuelita, donde se concentran todas las comunidades que están alrededor. Bajan, unos 45 minutos, entonces aparece la escuela del milenio, y dicen la escuela bilingüe tal se cierra porque no tiene estas cosas, infraestructura, todas esas cosas, por eso se cierra, y van a pasar a la escuela del milenio, y en conjunto, con esta escuela que tampoco tiene todas estas cosas que el gobierno pone como requisitos a cumplir. No solo ha sido la educación indígena la afectada, ha sido toda la educación”.

La afectación que ha sufrido la educación bilingüe y su paulatino reemplazo por las escuelas del milenio han golpeado fuertemente los espacios comunitarios y su potencialidad para expandir el idioma y crear comunidades estructuradas. De hecho, la homogenización en una sola perspectiva de pensamiento está ayudando a limitar las tradiciones organizativas comunitarios y a erosionar la identidad de los jóvenes. Lilian Herrara: “el hecho mismo que nuestros compañeros estén emigrando a las ciudades, o dejen la educación y empiecen a buscar un trabajo ya afecta, a la idea misma de la organización, de la colectividad, al trabajo comunitario en las organizaciones”.

Los Derechos. Otro de los elementos importantes en la visión de política de los jóvenes líderes indígenas son los derechos, y en ese sentido se puede ver una perspectiva híbrida de los escenarios tradicionales y la idea occidental de “derechos humanos”. Rumy Yumbay realiza una explicación al respecto: “bueno, yo creo que más allá de topar ciertos iconos, nuestro enfoque en la política se debe a una cuestión mucho más amplia, que es el tema de reivindicar ciertos derechos, como indígenas, como indios, como runas que en realidad no estábamos o no teníamos ese reconocimiento. Yo creo que a partir de ahí, se fue ejerciendo distintas maneras de hacer política. Tenemos un pasado, de desigualdades”.

Los jóvenes líderes están de acuerdo en platear que el correísmo no ha respetado los derechos humanos, incluso estos han sido más violentados que en otras ocasiones.
Los jóvenes líderes están de acuerdo en platear que el correísmo no ha respetado los derechos humanos, incluso estos han sido más violentados que en otras ocasiones. Sofía Fuentes: “yo creo que eso se ha vulnerado más, a pesar de que están amparados dentro de la constitución, a pesar de que tenemos normas internacionales. Pero sin embargo no se ha respetado, el gobierno como tal ha hecho caso omiso a cualquiera de esas leyes, y vemos como ha transgredido. Por ejemplo el derecho a la resistencia, que es un derecho natural inherente de las personas. Pero no, no se ha visto ese respeto, o no ha habido ese respeto con los derechos internacionales, y eso se ve reflejado en las sanciones que han hecho que el sistema penal criminalice a comuneros, líderes indígenas, de todo el sector, con sanciones sumamente fuertes, como son el terrorismo, el sabotaje, que son muchos de los casos que hoy vemos, la criminalización de la protesta social en este caso”.

Los jóvenes líderes están particularmente interesados en visibilizar los niveles de violencia que han vivido, cuando han tenido que manifestarse y exigir sus derechos en las calles. RumyYumbay: “por ejemplo la compañera, (se refiere a Sisa) es un caso concreto. Ella fue criminalizada, estuvo en la cárcel ¿no cierto Sisa?, nosotros tenemos alrededor de cerca de 700 personas que están siendo criminalizadas solo en el último levantamiento”. La joven Sisa continúa, y habla de su propia experiencia: “bueno, yo fui acusada entre los 29 de Saraguro. A nosotros nos cogieron no diciendo que te vamos a llevar porque estábamos obstaculizando la vía, sino nos llevaron sin explicar, y nos encerraron así de la nada, sin una previa investigación. Entonces como nos tuvieron en prisión preventiva que le llaman. Nos sacaron después de 16 días, para pasar a medidas sustitutivas…. O sea, mala experiencia de la cárcel, y resultado de todo eso, tenemos dos personas condenadas a cuatro años, y no sabemos cuál será el grupo de los doce que vienen atrás”.
La joven dirigencia indígena se plantea rescatar la educación bilingüe para fortalecer sus cultura y vida comunitarias.

Los jóvenes plantean ejemplos aún más dramáticos: “se han violado algunos derechos de las mujeres, de los niños mismo. Porque en el acto mismo donde nos cogieron, había personas embarazadas a las que no respetaban, les pegaban con los toletes, señores de tercera edad, niñitos que se quedaron con parálisis cerebral, hasta ahorita están así. Incluso hay personas que perdieron su vista…En Saraguro le rompieron la mandíbula a un compañero, todo le quedo para un lado esta parte. Terrible”.

Críticas a la democracia formal. Frente a experiencias tan intensas y manifestaciones de racismo institucionalizado tan enraizadas, era lógico que los líderes jóvenes vean a la democracia tradicional, la democracia elitista, especialmente desde la revolución ciudadana, como una construcción poco confiable, así Rumy Yumbay plantea: “yo me atrevo a decir que los políticos vinieron a meternos en este juego de la dizque democracia, porque en realidad no existe con otros fines. Ahorita nos tienen embobados con el tema democrático, con el tema de participación electoral, mientras que nuestros territorios cada vez más son concesionados por el Estado mismo, con concesiones a empresas extranjeras… No existe democracia porque la democracia en el Ecuador se da o se ejerce a través de los cien asambleístas que tiene Alianza País, y con eso hacen y deshacen lo que les convenga, entonces no se puede hablar de democracia en esos términos. La democracia tendría que ser realmente inclusiva, participativa, que se escuche las aspiraciones de todos los sectores. Entonces de ninguna manera se puede hablar de democracia”.

Bajo los argumentos señalados arriba, los jóvenes líderes reniegan cualquier espacio de concordancia con la revolución ciudadana que pudo haber existido en los orígenes de ese movimiento. Rumy Yumbay: “la alianza con este personaje, (Correa) que es un aparecido no más, y que ya comprendiendo, viéndole bien, no es más que un sujeto manipulado, es un aparecido el Correa, que no tiene ninguna trayectoria. Entonces son los mismos poderes, los mismos grupos de poder de este país los que vieron en él alguien que podía recoger las aspiraciones de algunos grupos. Nosotros en el 2006 participamos como Pachakutik, participamos con nuestro propio candidato, estaba Lucho Macas para la presidencia. Y todo, ya bien o mal, se quería a partir de la vía electoral conseguir este sinnúmero de derechos de reivindicaciones como pueblos indígenas. Entonces Correa insistió en la alianza con nosotros, pero en un primer momento nosotros fuimos solos, y ahí se fueron dando situaciones como la del tema democrático mismo. Por ejemplo, si nosotros como partido Pachakutik no sacábamos el 3% en las votaciones desaparecíamos como partido, son reglas que han puesto esta famosa idea de la democracia. Entonces, por no perdernos como partido político, por no desaparecer Pachakutik, se analiza con quien ir, creo que era Correa, y Álvaro Noboa, entonces se analiza, y el discurso más apegado a nosotros es la construcción del Estado Plurinacional, lo del Sumak Kawsay, los derechos colectivos, y los derechos de la naturaleza. Correa tiene acogida de su discurso porque nosotros luchábamos por estas cosas, por estos puntos, eso era como bastante apegado a nosotros. Eso es lo que decía, de que no iban a haber más concesiones mineras, de que se iba a terminar el proceso de explotación en la Amazonia, por eso es que logra tener una acogida dentro de las aspiraciones del movimiento indígena”. Pero por supuesto estas expectativas no fueron cumplidas.

Rumy Yumbay plantea que “hay compañeros que sostenemos que Pachakutik fue el peor error que pudimos cometer como movimiento indígena”.
Era entendible que, dado el desbalance de poder en los contextos electorales y la política formal, los jóvenes líderes manifiesten dudas, y sean críticos incluso a la representación electoral del mismo movimiento Pachakutik. Rumy Yumbay plantea que “hay compañeros que sostenemos que Pachakutik fue el peor error que pudimos cometer como movimiento indígena, y hay compañeros que sostienen que esa la vía, y con todo el respeto nosotros decimos que viven engañados, equivocados. Porque con todas las reglas ya puestas del juego de la democracia, nosotros en realidad no podemos conseguir mucho. Sin embargo, fue manteniendose esta idea de la unidad, una idea que sostuvieron todos, de alguna manera discutieron mucho, analizaron y de algún modo se dio. Y ahí es importante analizar los logros que se han conseguido, porque decían que, a través de esta institucionalidad, de llegar a los poderes políticos gubernamentales, fueron creando algunas cosas. Nosotros no hemos tenido tanto éxito. Capaz hemos conseguido alcaldías, capaz hemos conseguido algunas prefecturas, capaz hemos conseguido algún tipo de puesto dentro de las asambleas. Pero vemos que este tema, que apuntaba el tema electoral, cada vez más nos está separado de nuestras bases y organizaciones”.

La ilusión de la participación ciudadana. En lo que tiene que ver con la participación civil predicada por las instituciones y leyes del correismo y frente a ellas (Ley de Participación Ciudadana, y el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social) los jóvenes manifestaron la notable intrascendencia que estas representan, para la vida organizativa y comunitaria Lilian Herrera: “Es algo que no es trascendente, estando la participación ciudadana o no, nosotros vamos a estar participando de todos modos, entonces siempre vamos a estar ahí…¨ Rumy Yumbay: “sí. Lo que ha hecho este gobierno ha sido burocratizar, incluyendo a ciertos actores políticos indígenas, y esa es la idea del Estado plurinacional del gobierno, de coger acá un shuar, acá un achuar, un indio, un indígena, un panzaleo, un waranka, cogerlos y ponerlos en una institución, esa es la idea del estado plurinacional. Y aparte de eso es una estrategia de desmovilización y es una idea de división. Porque ahorita para estar en una institución debes tener gente, no te vas tú, sino que se va todo un sector, por eso de alguna manera el gobierno ha intentado debilitar al movimiento indígena. Pero no son espacios de decisión, no son espacios que puedan tener autonomía, o independencia. Están subordinados a lo que se diga este man (Correa)”.

El racismo se profundiza. El último elemento que se señala como conflictivo frente al sistema político manejado por la revolución ciudadana es el racismo. Este fue un tema sensible a todos los jóvenes dentro del diálogo, y un factor que les hace dudar, con especial intensidad, de la supuesta democracia ofrecida por el correismo. Al parecer los constantes insultos, ridiculizaciones y ataques racistas de los seguidores del régimen y del mismo presidente no han pasado desapercibidos. Sofía Fuentes toma la palabra y plantea: “Yo considero que en este gobierno se ha estructurado aún más una época de discriminación y de racismo, porque ha hecho que nos dividamos, no solamente entre indígenas, sino en el pueblo mestizo, porque vemos como los que defienden a este gobierno, aún en las redes sociales, insultan tanto. Incluso cuando salimos a las calles, los contrarios o los de la oposición, siempre nos insultan. O las palabras, desde el mismo presidente, hay palabras que ha dicho, en sus sabatinas, de ofensa al pueblo indígena, entonces yo veo que eso si se ha dado. El mismo hecho de acusar como terroristas, o tirapiedras, ha hecho que se divida la gente haciendo creer que somos delincuentes”.

El gran aporte de los indígenas y su particular visión de lo que es la política está ahí, en el lenguaje. En el culto a la palabra del otro, en el respeto a las voces comunitarias.
La promesa de una comunidad lingüística. “Diciendo-haciendo”. El filósofo austriaco-británico Wittgenstein desarrolló la noción de juegos del lenguaje. Desde su perspectiva las palabras cobran significados exclusivamente dentro de las reglas de juego sociales en las que son emitidas. Fuera de los eslóganes manejados por el gobierno que pretenden simplificar la complejidad del mundo comunitario de los indígenas, (por ejemplo, la propaganda oficial en torno al Somak Kawsay), los jóvenes líderes indígenas, en unanimidad concuerdan en que el manejo de lo público debe enfocarse desde un liderazgo compartido y este debe estar construido por la palabra. Esa palabra, es una especie de “forma de vida” (uso terminología de Wittgenstein) donde las cosas significan lo que la comunidad ha tejido desde sus relaciones, sus situaciones, y su visión del mundo. Al parecer el gran aporte de los indígenas y su particular visión de lo que es la política está ahí, en el lenguaje. En el culto a la palabra del otro, en el respeto a las voces comunitarias. Dice uno de los jóvenes: “Lo más importante es la palabra. Porque, por lo general, las asambleas siempre son largas, siempre se demoran horas y horas y en la comunidad. Se demoran lo que tengan que demorarse, son discusiones de un día, toda la noche, entonces siempre hay la importancia de dar el espacio a la palabra, a cada miembro, y la toma de decisión en el consenso. En esa misma idea, hay un dicho, no me acuerdo como se dice en kichwa, pero es “diciendo-haciendo”, que a más del discurso es la acción, siempre lo que dices hay que hacer. Este “diciendo-haciendo” lo decía Tránsito Amaguaña, o la Dolores Cacuango. Ellas siempre con la palabra, y claro si escuchas el discurso de la mama Tránsito, ella siempre decía que hay que trabajar, que hay que ir caminando y sin nunca vender a los hermanos, creo que por ahí hay principios de política de las comunidades”.

Para conocer más sobre este nuevo proyecto de diálogos con representantes e íconos del mundo indígena visitar: http://observatorioindigena.com

Twitter: @amawtashimi